Autoridad del apoderado

Un apoderado tiene la autoridad para tomar todas las decisiones sobre la atención médica en nombre de un paciente adulto que este tomaría por sí mismo, en caso de que el paciente no pudiera tomarlas. Sin embargo, el proveedor de atención médica no está obligado a solicitar el consentimiento de un apoderado si el paciente ya ha tomado una decisión sobre un tratamiento de atención médica propuesto y la ha expresado oralmente o por escrito (directiva anticipada).

La autoridad del apoderado comienza cuando el médico a cargo del paciente (además de cualquier otro profesional de la atención médica, según lo dispuesto en la legislación del estado de New York) determina que el paciente no tiene capacidad para tomar decisiones. Si el médico a cargo del paciente determina que este ha recuperado su capacidad para tomar decisiones, la autoridad del apoderado cesará.

La autoridad del apoderado no se aplica si el apoderado no tiene responsabilidad financiera en la atención médica que determine que es lo mejor para el paciente incapacitado, a menos que tenga una obligación independiente en virtud de la ley, como un cónyuge. El apoderado, el proveedor de atención médica o los miembros de un comité de ética no estarán sujetos a responsabilidad penal ni civil por las medidas tomadas de buena fe en virtud de la Ley de Decisiones de Atención Médica Familiar.

Una vez que se activa la autoridad del apoderado, este debe tomar decisiones sobre la atención médica:

  • De conformidad con los deseos del paciente, incluidas sus creencias religiosas y morales.
  • Si los deseos del paciente no se conocen de manera razonable y no pueden determinarse con diligencia razonable, de acuerdo con su mayor beneficio. Una evaluación del mayor beneficio para el paciente deberá incluir lo siguiente:
    • Consideración de la dignidad y singularidad de cada persona.
      • La posibilidad y el alcance de la preservación de la vida del paciente.
      • La preservación, mejora o restauración de la salud o del funcionamiento del paciente.
      • El alivio del sufrimiento y cualquier afección médica del paciente, y demás preocupaciones.
      • Los valores que, como persona razonable en las circunstancias del paciente, desearía considerar.

Suspensión del tratamiento para el sustento de la vida

Con respecto a la decisión tomada por un paciente de retirar o suspender el tratamiento para el sustento de la vida antes de la designación de un apoderado, el paciente debe haber expresado su decisión de alguna de estas dos maneras:

  • Por escrito.
  • De forma oral durante la hospitalización, en presencia de dos testigos de 18 años o más, de los cuales al menos uno es un profesional de la salud o de servicios sociales afiliado con el hospital.

Si la decisión sobre el tratamiento tomada por un apoderado implica retirar o suspender el tratamiento para el sustento de la vida, la ley impone condiciones adicionales a la autoridad del apoderado. Para retirar o suspender el tratamiento para el sustento de la vida, el apoderado debe demostrar lo siguiente:

  • El tratamiento sería una carga extraordinaria para el paciente, y el médico a cargo determina, con la conformidad independiente de otro médico que, con un grado razonable de certeza médica y de acuerdo con los estándares médicos aceptados:
    • El paciente tiene una enfermedad o lesión que puede provocarle la muerte dentro de los seis meses, independientemente de que se proporcione tratamiento, o está inconsciente de forma irreparable.
    • El tratamiento implicaría tal dolor, sufrimiento u otra carga que se juzgaría razonablemente inhumano o extraordinariamente complicado dadas las circunstancias, y el paciente tiene una afección irreversible o incurable.

En el caso de las decisiones sobre retirar o suspender el tratamiento para el sustento de la vida, la ley también exige una remisión al comité de revisión ética del centro en estas situaciones:

  • Si el apoderado quiere rechazar el tratamiento para el sustento de la vida en un asilo de ancianos (sin incluir reanimación cardiopulmonar [RCP]).
  • Si el médico tratante en un hospital se opone a la decisión del apoderado de retirar o suspender la nutrición y la hidratación proporcionadas a través del tratamiento médico. Para tomar estas decisiones, los hospitales deben brindarles a los apoderados acceso a la información médica, los registros médicos, el diagnóstico, el pronóstico, la naturaleza y las consecuencias de la atención médica, y los beneficios y los riesgos del tratamiento del paciente.
  • El paciente ya ha tomado una decisión sobre la atención médica propuesta, expresada de forma oral o por escrito.
  • El paciente ya ha tomado la decisión de retirar o suspender el tratamiento para el sustento de la vida.
  • El paciente se ha expresado de forma oral durante la hospitalización en presencia de dos testigos de 18 años o más, de los cuales al menos uno es un profesional de la salud o de servicios sociales afiliado con el hospital, o bien lo ha hecho por escrito.