Se dedica tanta energía y atención a cuidar de las demás personas que a menudo nos olvidamos de nosotros mismos y de nuestras propias necesidades. Es igualmente importante que nos cuidemos a nosotros mismos, para poder seguir cuidando a los demás. Con frecuencia, necesitamos que nos recuerden que, como cuidadores, también tenemos derechos.

Tiene derecho a cuidarse a sí mismo.

Preste atención a su bienestar físico. Prestar cuidados puede afectar gravemente su salud, incluso si no tiene problemas médicos previos. Los malos hábitos alimenticios, la falta de sueño y el estrés continuo pueden agotarlo y ponerlo en riesgo de sufrir fatiga, lesiones y enfermedades. La alimentación, el descanso, el ejercicio y la relajación pueden ayudarlo a mantener su salud. Hay algunas cosas simples que puede comenzar a hacer hoy para empezar a cuidarse:

Coma saludablemente.

Como cuidador, no es raro que se olvide de comer. Otras veces, podría descubrir que es más fácil tomar un refrigerio o una comida rápida cuando está apurado. Su cuerpo necesita comidas nutritivas para mantener su salud. Prestar atención a lo que pone dentro de su cuerpo puede mantenerlo fuerte y saludable.

¡Ejercite, ejercite, ejercite!

Ayuda a tranquilizar su mente. Tomarse un descanso de las tareas del cuidado puede ayudarlo a mantenerse en forma para fomentar una buena salud. Como cuidador, enfrenta mucho estrés que puede acumularse si no se aborda adecuadamente. El ejercicio es una excelente manera de evitar sentirse abrumado.

Encuentre tiempo para relajarse.

Relajarse reduce el estrés físico y emocional. Su mente y su cuerpo pueden funcionar solo hasta cierto punto antes de que se sientan abrumados. Aprender a relajarse no siempre es tan fácil como parece, pero hemos elaborado una guía útil para que pueda comenzar.

Concéntrese en sus necesidades espirituales también.

La espiritualidad significa diferentes cosas para diferentes personas. La salud espiritual se puede buscar a través de la religión formal, la religión de oración, la mediación, la introspección, y los lazos sociales con la familia, los amigos y otras personas. La enfermedad y la tensión pueden alterar su sentido del significado, sus valores e incluso su fe. Abordar sus propias necesidades espirituales puede ayudarlo a lidiar con estas preocupaciones y tener la posibilidad de crecer.

Tiene derecho a expresar sus sentimientos.

Cuidar a un familiar o amigo puede generar muchos sentimientos y reacciones emocionales. No debe sentirse culpable ni avergonzado por ninguno de estos. Tiene derecho a sentir todas las emociones; estas son totalmente normales. Algunos sentimientos comunes que suelen sentir los cuidadores incluyen ansiedad, ira, depresión, frustración, pena y culpa. Sea dueño de sus sentimientos y no tenga miedo de expresarlos. No es aconsejable ignorarlos, ya que pueden seguir creciendo hasta que se estrese tanto que ya no pueda manejar la situación. Sería mejor si abordara los sentimientos que tiene.

Tiene derecho a mantener y conservar su individualidad.

Dedique tiempo para usted. Sería mejor que se tomara un tiempo libre para no abrumarse por el estrés de prestar cuidados. Incluso los descansos breves pueden restaurar y renovar su energía emocional. Sin embargo, tomar descansos puede requerir algo de planificación para que pueda sentirse seguro y cómodo durante su tiempo fuera. Puede comenzar elaborando un plan de acción y organizando un cuidado alternativo para su ser querido por un corto período. Con el tiempo, podrá aumentar la duración de sus actividades afuera cuanto más se sientan cómodos, usted y su ser querido, con su ausencia. Otras cosas que puede hacer para ayudar a mantener su individualidad y dejarse llevar:

Mantenerse comprometido con su círculo social.

Los cuidadores pueden verse incapaces de visitar a amigos o familiares, salir o hacer las cosas que disfrutan tanto como les gustaría. Una queja común entre los cuidadores es que se sienten socialmente aislados debido a la reducción de sus contactos y actividades sociales. Asegúrese de hacer un esfuerzo concertado para decir ‘SÍ’ a algunas actividades sociales y mantenerse al tanto de lo que están haciendo sus amigos.

Contar con el poder del apoyo social.

Como cuidador, probablemente la mayor parte de su tiempo y atención la dedique a su pariente o amigo. Es posible que reorganice otras áreas de su vida para brindarle el cuidado que necesita. Otras relaciones pueden parecer de menor prioridad porque está ocupado o no quiere cargar a otras personas con sus problemas. También podría sentir que sus amigos ya no envían mensajes ni llaman como antes debido a su incomodidad o a no tener cosas que decir. La comunicación puede ayudar con algunos de estos desafíos y permitirle pasar tiempo con amigos. Todas las personas necesitan el apoyo y el cariño de amigos y familiares para sentirse menos solas, especialmente los cuidadores.

Tener una vida propia.

Pasar todo su tiempo cuidando a sus seres queridos puede llevarlo a resentirse y sentir que no puede vivir su propia vida. Es tan normal que haga cosas sin ellos como antes de que les diagnosticaran su enfermedad. Usted es un individuo con sus pensamientos, necesidades y deseos. Si está jubilado o no puede tener un trabajo debido a sus responsabilidades como cuidador, hay muchas otras cosas que puede intentar, como buscar trabajos que le permitan trabajar desde el hogar, o encontrar un pasatiempo o una actividad que disfrute y haga un poco a diario.

En MJHS, valoramos tanto a los cuidadores personales como a los profesionales y reconocemos el trabajo fundamental que realizan. Por ello, hemos creado estos recursos en línea para cuidadores para ayudarlo en este momento crucial de su vida.

Si necesita ayuda y apoyo adicionales para el cuidado de su ser querido, no dude en comunicarse con MJHS. Podemos recomendarle otras opciones de atención disponibles a través de uno de nuestros programas.

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